Lenguajes de programación en lenguaje de andar por casa

Este viejo concepto, la eterna promesa de la web semántica, vuelve a resonar con más fuerza cuando parece que en cualquier momento podría hacerse realidad de forma global. Y si nos preguntamos:
¿Qué la ha frenado hasta ahora? 

Pues…Se culpa a muchos: Los grandes de Internet, los intereses empresariales, las polémicas en torno al uso de datos y la oposición de administraciones y algunas colectividades suenan como responsables de que esto no haya ocurrido todavía.

Qué es la web semántica, para entendernos.

En lenguaje de a pie, consiste en dotar a la red (a los robots y motores de búsqueda) de la capacidad de entender lo que se les pide que busquen, es decir, dotarlos de significado.

¿Cómo hacemos esto?

Para ello, existen actualmente distintos lenguajes y ontologías de programación, capaces de facilitar un mayor entendimiento semántico por parte de los buscadores.

¿Quiere decir esto que los motores de búsqueda van a desarrollar una inteligencia artificial tal que pensarán en nuestro lugar?

Probablemente sí.

¿Acabarán dominándonos y tendrá que venir Sarah Connor a rescatarnos?   No lo sé.

Siendo un poco más realistas y serios, podemos decir que desarrollar la web semántica consiste básicamente en proporcionar más datos a los motores de búsqueda para que puedan entender las demandas de los usuarios y arrojar resultados más depurados.

En la vieja WWW de Tim Berners-Lee -el padre de la web-, hoy en día, la gran mayoría de contenidos están en HTML, un lenguaje de arquitectura web que define los conceptos con etiquetas, lo cual implica que cada palabra, frase o imagen tiene el significado que se le ha atribuido mediante el uso de unas etiquetas que son entendibles para los robots de búsqueda.

La posterior aparición del XML (Extensible Markup Lenguage), ha permitido añadir metadatos -datos sobre datos-, es decir, más datos que aumenten el significado de la información que contienen los archivos, para que los ordenadores puedan entenderla y clasificarla.

Pongamos un sencillo ejemplo que todos habremos visto en cualquier código web, aunque no nos enteremos de gran cosa:

Cuando el HTML dice:

<h1>María<h1>

el XML transcribe:

<nombre>María<nombre>

diciendo a la máquina que María es el nombre.

El XML permite el uso de los metadatos. Los metadatos son información inteligible para el ordenador sobre recursos Web u otras cosas, es decir, datos sobre datos respecto a contenido, contexto, copyright, etc. Aunque el XML ha permitido una notable extensión semántica del lenguaje web, la puesta en marcha y generalización de la web semántica depende de tres factores clave que se han de sincronizar:

PrimeroIntegración y generalización en el uso de lenguajes específicos que las Inteligencias Artificiales (en adelante, IA) puedan entender e interpretar, como el lenguaje RDF, que la W3C (World Wide Web Consortium para los estándares de la red) concibió para especificar metadatos, lo cual viene a querer decir que es un lenguaje óptimo para que las IA lo entiendan. En esta línea, otro lenguaje de gran interés, el más reciente SPARQL, se utilizaría como lenguaje de consulta para transcribir estos datos.

El World Wide Web Consortium (W3C) es una comunidad internacional que desarrolla estándares que aseguran el crecimiento de la Web a largo plazo.

lenguajes-internet

 

Segundo– La integración de lenguajes de ontologías, como OWL(Ontology Web Lenguage). Este tipo de lenguaje, que utiliza ontologías web, permite incluir muchos metadatos estructurados respecto a cada término semántico, para que los ordenadores puedan razonar el significado concreto de los términos.

Las ontologías web son sistemas de expresiones formadas por una taxonomía relacional de conceptos y por un conjunto de reglas, para que la IA pueda establecer relaciones acertadas entre términos y deduzca o proponga a qué clase o categoría puede pertenecer un término dado. El objetivo fundamental es el de conseguir la desambiguación del sentido de las palabras en un documento, es decir, identificar el significado correcto de las palabras polisémicas según el contexto de los documentos.

Así, el fin que se persigue es el de acabar con las polisemias o las ambigüedades de que somos víctimas los usuarios en nuestras búsquedas.

Pero hay un tercer factor clave que, además de ser el más polémico, es el definitivo para que la web semántica se implemente de forma global, como veremos en el siguiente post (que incluye reflexión final)… No os lo perdáis!

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