Que no haya una buena razón para quedarse es una buena razón para irse.

Por triste que suene, es una gran verdad. Cualquiera que sea la herramienta con la que estamos tratando de analizar y entender el tráfico de nuestra web (Google Analytics no es la única, puedes ver aquí las herramientas más útiles para sacar todo el jugo a tu web), nos llena de impotencia y desesperación ver cómo no logramos bajar la temida tasa de rebote.

La tasa de rebote (Bounce rate) se refiere al porcentaje de usuarios que abandonan nuestra página, bien con demasiada rapidez o bien sin visitar ningún otro apartado de la misma. Una u otra opción dependerá del tipo de página web.

Por ejemplo, en un blog será lógico el comportamiento de un usuario que entra a leer un artículo y no tiene por qué efectuar ninguna acción, más allá de permanecer unos minutos leyendo en la web. Pero si se trata de una tienda online, que tu cliente potencial pinche y salga al poco rato sin hacer nada más, es un rebote en toda regla, y es contra lo que debemos luchar.



Ver cómo los usuarios se dispersan y se “largan” de nuestro sitio sin más, exige un análisis y una serie de acciones para tratar de evitar este comportamiento. Por eso vamos a hacer un esquema con el que, paso a paso, trataremos de ver si nuestra web cumple con estos 8 requisitos fundamentales para que los usuarios se queden con nosotros (aunque hay más):

1- Diseño.

Porque llevamos los ojos en la cara, ahí, en primera línea. La impresión de estar delante de una página limpia, moderna y actualizada es lo primero que evitará que nuestros usuarios salgan despavoridos. Revisa tu diseño web con tu desarrollador o, en caso de que quieras hacerlo tú mismo, decídete por plantillas visuales, con fondos claros y letra en tamaño lo suficientemente grande.

2- Legibilidad.

Este palabro es tan importante como que si tengo que forzar la vista para leer algo, mejor lo miro otro día. Propón una tipografía clara y limpia y deja espacios entre los párrafos. Haz las convenientes pausas (con puntuación) e intercala imágenes que ayuden al contexto. La idea es dejar descansar al lector y darle la posibilidad de comprender de un rápido vistazo el contenido que le presentas.

3- Arquitectura web.

A la par que el diseño, debes construir tu web de manera estructurada, con apartados bien diferenciados y enlaces coherentes entre las páginas internas. Ojo con los enlaces internos, porque son muy importantes para poder hacer click y saltar de un lado a otro de la página con agilidad.

Eso sí, dependiendo del tipo de web, serán necesarios más o menos links para optimizar la usabilidad de la página y tampoco debemos pasarnos. Por ello, evita que se cree un zumo de enlaces o “link juice” que, lejos de beneficiar al SEO de tu web, provocará el cansancio de tus visitantes. Para llegar a una página concreta, procura que el usuario realice el menor número de clicks posible.



4- Contenidos de calidad.

Lo más importante de todo es que sepas transmitir lo que ofreces. Comunica a través de buenos textos, imágenes atractivas o vídeos que tus usuarios quieran compartir. Que les transmita, les impacte, y les quede en la cabeza, a pesar del revoltijo de masificación informativa que nos invade en la red.

5- Botones de llamada a la acción.

¡Fundamentales en una web en 2019! Cada vez queremos perder menos tiempo y nos gusta que sean directos con nosotros. Añade botones de call to action que seduzcan al usuario y facilita que se comparta tu contenido en las redes con los botones o widget sociales.

6- NO a los errores que machacan al SEO.

Si una url ha dejado de publicarse o hay un enlace roto, no permitas que el error 404 (página no encontrada) estropee una experiencia de usuario que podía llegar a algo. Personaliza esta página de error para que redirija al usuario a una página personalizada o a otra parte de tu web donde pueda continuar una buena navegación.

7- Elegir bien las palabras clave.

A la hora de situar y establecer las palabras clave para tu web, intenta que sean lo más precisas y ajustadas posible a lo que ofreces. Esto evitará que un usuario que busca un producto o una info concreta y precisa, pinche en una página que no atina con lo que estaba buscando realmente.

8- Velocidad de carga.

¿A estas alturas? Pues sí. Algunos recursos de programación, como el JavaScript o las hojas de estilo CSS, deben estar optimizados para no ralentizar la web. Se recomienda no abusar de ellos o utilizar plugins para minimizar el impacto en la velocidad web.

Además de esto, las fotos sin optimizar -demasiado pesadas- o un hosting no apropiado son otros factores que pueden ralentizar tu web. Hoy en día, esto es muy malo para Google y el posicionamiento, pero casi podríamos decir que quien más lo penalizará es el usuario, con el consecuente aumento de la tasa de rebote.

Si partimos de estas indicaciones básicas, ayudaremos a reducir la tasa de rebote, en cuanto a cuestiones relacionadas con el desarrollo web se refiere. Si, por el contrario, una vez aplicadas estas premisas, la tasa de rebote se mantiene, tendríamos que profundizar en el análisis y buscar la causa en otras cuestiones más inherentes al negocio. Preguntas como “¿Me estoy dirigiendo a mi auténtico público objetivo?”, “¿Es mi producto atractivo?”, “¿Mis contenidos de marca seducen al usuario?”, son algunas de las que tendríamos que poner sobre la mesa.

Me encantaría recibir vuestros feedbacks y conocer en vuestros casos qué ha podido mejorar la odiosa tasa de rebote*.

(*: The F…ing Bounce Rate!).

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